Pulso de la ciudad, educando al perro...

Plataforma (La Ciudad que Queremos) Monterrey  mayo 2010
por:  Karina Estrada  (MTY@PLATAFORMAGLOBAL.NET)


Desde tiempos ancestrales, el ser humano ha establecido un estrecho lazo con los perros.  Este vínculo se ha mantenido y fortalecido con los siglos.  Sin embargo, el comprender y controlar su comportamiento instintivo no es tan sencillo. 

Alrededor de los últimos años se ha visto la aparición de escuelas para mascotas que garantizan mejorar el comportamiento de un perro.  En una escuela normalmente se enseña a un perro a través del condicionamiento.  Algunas practican el condicionamiento negativo (castigos) y otras, el positivo (recompensas).  El porcentaje más reducido utiliza la etología, la cual estudia el comportamiento de los animales apoyándose con medicamentos. 

Aunque estas opciones son las más conocidas, no son las únicas. Marco Ojeda es de los pocos rehabilitadores de perros en México que no se enfoca en manipular al perro sino en entender realmente sus necesidades por medio de la comunicación.  Quien hace once años comenzara capacitándose en cursos y seminarios como cualquier otro entrenador, tuvo que pasar por distintos métodos antes de reconocer que algo estaba faltando.  A partir de entonces, Ojeda empezó a observar a los perros.  Por varios años recogió y rehabilitó (una cantidad numerosa) de animales a través de la comunicación y sin usar usar instrumentos. 

La base del trabajo de Marco Ojeda recae en tres puntos: 

1. Ver a un perro como un perro. Un perro se comunica de manera distinta; no entiende el idioma del ser humano sino que hace una lectura de las señales visuales y auditivas. Aunque los perros sienten y piensan no lo hacen como las personas. Sus acciones no se deben mezclar con sentimientos humanos.

2. Ver al perro en su función zootécnica. Es necesario conocer las características de la raza en especifico. Muchas de éstas fueron creadas genénicamente para cumplir ciertos propósitos, y aunque no todos los perros comparten las particularidades de su raza, sí tienen predisposición a presentarlas.

3. Ver al perro como individuo. Cada animal es diferente y aunque tienen caracteristicas en común con otros, no hay dos iguales. Existe quien abandona a un animal porque su carácter no se apega a la idea preconcebida de su raza.

Tomando estos puntos como piedra angular se ha logrado desde la mejoría de la conducta de las mascotas ladinas hasta la rehabilitación de animales con problemas severos. Marco Ojeda da conferencias en distintas asociaciones y es asesor de CRIAA (Centro de Recursos para la Investigación y el Aprendizaje sobre Animales, A.C.); aunque radica en Guadalajara, el rehabilitador realiza consultas a domicilio por toda la República y viene a Monterrey regularmente.

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